El amor es demasiado complicado… en lectura fácil

Imagen de la presentación del proyecto "El amor es demasiado complicado" en lectura fácil

“El amor es demasiado complicado” es el título del próximo libro que publicará el escritor e ilustrador Andrés Guerrero en Loqueleo (antigua Santillana Infantil y Juvenil) dentro del compromiso adquirido por esta editorial de publicar libros accesibles e inclusivos. La gran particularidad de esta obra es que es ilustrada y en lectura fácil. Para ello, Loqueleo ha contado con Amás Fácil (el grupo de lectura fácil de Grupo Amás) y la colaboración de dilofácil en un proceso metodológico verdaderamente apasionante.

Andrés Guerrero llegó con miedo a la lectura fácil, pero se hizo un converso irremediable cuando descubrió todo lo que aportaba la interacción con los lectores. Amás Fácil organizó un novedoso proyecto en el que introdujo primeramente una validación de contenidos con públicos de diversos perfiles: discapacidad intelectual, inmigrantes no hispanohablantes y personas mayores, entre otros colectivos. El objetivo era saber si la historia se entendía en su lógica, sin entrar en detalles específicos de lectura fácil. Este proceso de validación sirvió para filtrar y ajustar las historias, de modo que el relato tuviera un hilo claro. Lejos de verlo como una restricción, Andrés Guerrero lo vivió como una manera de llevar más lejos la creatividad de sus relatos.

A continuación, Andrés trabajó con las anotaciones obtenidas y, después, dilofácil hizo propuestas de mejora para que cumplieran las pautas de lectura fácil tanto en los textos como en las ilustraciones. El objetivo era evitar ambigüedades, ofrecer un vocabulario accesible y actual, así como encontrar el camino para que algunas soluciones muy originales y creativas del escritor tuvieran una fácil comprensión. Finalmente, los grupos de Amás Fácil hicieron una validación general. Los últimos ajustes sirvieron para que Andrés completara la obra.

Contado en tres párrafos, nadie diría que ha sido un proceso de un año, pero que ha servido para que todos hayamos aprendido bastante: Andrés Guerrero ha descubierto un universo nuevo con la lectura fácil para sus narraciones, dilofácil y Amás Fácil han hallado valiosos aliados (Loqueleo y el propio Andrés) para que la literatura en lectura fácil siga produciéndose y todos hemos visto que un formato como la narración ilustrada puede encontrar un equilibrio entre creatividad y comprensión. ¿Quién ha dicho que la lectura fácil envara y limita la creación? Solo hay que atreverse y explorar, como lo ha hecho Andrés. Podéis leer un detalle más extenso contado por Sergio Aguinaga en el Huerto de las Ideas de Plena Inclusión.

La lectura fácil entra en el teatro

Logotipo del proyecto Teatro Accesible

La lectura fácil es una técnica de redacción que muestra cada día más su flexibilidad para entrar en nuevos formatos hasta ahora no probados. De este modo, refuerza su finalidad de habilitar a las personas con dificultades de comprensión lectora a que tengan una mayor variedad de ocio. El teatro es uno de esos ámbitos hasta ahora restringido, pero con el proyecto de lectura fácil en Teatro Accesible se abren nuevas puertas.

Este proyecto es resultado de una amplia colaboración liderada por Aptent, una empresa de servicios de comunicación accesible que ha llevado desde hace unos años el subtitulado y la audiodescripción al teatro. El proyecto Teatro Accesible, que cuenta con el apoyo de Fundación Vodafone, ha permitido que personas con discapacidades auditiva y visual puedan disfrutar del teatro con esos apoyos. Después de varios años, Aptent quería dar un paso más: incluir al público con discapacidad intelectual a través de la lectura fácil.

El reto era complejo y, para superarlo, convocó a Plena Inclusión Madrid, Grupo Amás, Cooperativa Altavoz y dilofácil. Era imposible cambiar los diálogos, porque suponía modificar tanto el aprendizaje de los mismos por parte de los actores como la propia dirección de la obra. Por eso, se buscó una doble solución de apoyo:

  • Un programa de mano en lectura fácil, que permitiera tener una introducción al argumento y poner en situación al espectador sobre los actores, el director o el escenario.
  • Unas audioexplicaciones en lectura fácil. Estas audioexplicaciones se redactaron después de analizar la obra y valorar algunas cuestiones complejas, como palabras difíciles, remisiones a personajes fuera de escena o remisiones a momentos pasados. Las audioexplicaciones se grabaron como un canal igual a la audiodescripción para personas con discapacidad visual. En determinados momentos, el espectador escuchaba una explicación de esas cuestiones seleccionadas como más difíciles. Los detalles de funcionamiento se explicaron en el programa de mano.

Hasta el momento, la experiencia se ha aplicado a dos obras representadas en Madrid (“Lluvia constante” y “La Plaza del Diamante”). Todavía queda una tercera esta temporada. Por supuesto, los textos se han validado mediante pruebas de contraste de comprensión lectora. Además, también se han pasado encuestas a los usuarios de estas audioexplicaciones, con el fin de conocer las impresiones al respecto. Ha sido un proceso novedoso del que hemos obtenido interesantes aprendizajes que todavía tenemos que evaluar en detalle. No obstante, ha sido un primer paso de una experiencia que tiene vocación de consolidarse.

Otra ley relevante adaptada a lectura fácil

Portada de la adaptación a lectura fácil de la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad

La Ley General de los Derechos de las Personas con Discapacidad y de su Inclusión Social es un nuevo ejemplo de una adaptación de una norma jurídica a lectura fácil. Publicada por el Real Patronato sobre Discapacidad después de la adaptación de la Constitución, esta ley, de gran relevancia en el ámbito de los derechos individuales de las personas con discapacidad, se adapta también para que tenga un mayor alcance a su público objetivo.

Esta ley es un decreto legislativo, es decir, un encargo del Congreso al Gobierno para que ordene las normas dentro de un determinado ámbito. Había un gran número de normas relacionadas con esta área: la LISMI, de 1982; la LIONDAU, de 2003; y la transposición de la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad, en 2011. La Ley General agrupa las dos primeras (junto con el Reglamento Sancionador), que eran específicas, en tanto que la transposición suponía la modificación de un gran número de normas de diversos niveles y áreas.

El enorme carácter técnico de la ley nos hizo replantear la adaptación para que la estructura tuviera un orden más lógico, pero sin dejar de tener una forma de ley. El Título Preliminar recoge solo tres de los artículos, que tenían contenido fundamental. A continuación, el Título 1 se divide en dos partes: la que afecta a los derechos y la que afecta a las obligaciones. En vez de adaptar cada artículo, se ha optado por adaptar los capítulos, que se referían a contenidos específicos. De este modo, se ha limpiado la parte más técnica para concentrarse en los aspectos esenciales que afectan directamente a las personas. De igual modo, se ha procedido en los otros dos títulos. El tercero, sobre infracciones y sanciones, se centra en aclarar los conceptos básicos y desarrollarlos de un modo práctico, como se refleja en el apartado titulado “Las multas”.

Esta adaptación se ha orientado a alcanzar a un mayor público con dificultades de comprensión lectora. Como explicamos en el artículo sobre la Constitución en lectura fácil, adaptamos la Carta Magna para un nivel más alto de comprensión lectora al existir una versión más sencilla. En el caso de la Ley, al ser la primera versión en lectura fácil, se ha querido abarcar al mayor público posible. Además, como parte necesaria y obligatoria del proceso, la Cooperativa Altavoz ha realizado la validación con un grupo de personas con dificultades de comprensión lectora que han hecho aportaciones muy relevantes.

Tanto la adaptación de la ley como de la Constitución suponen dos claros ejemplos de que se pueden redactar normas claras con un lenguaje más sencillo. Los más puntillosos podrán decir que faltan detalles técnicos. La cuestión es si esos detalles técnicos son verdaderamente necesarios o suponen un sobredimensionamiento normativo o, en caso de que sean necesarios, si no se pueden redactar originalmente de un modo más claro. Por supuesto, se puede, solo hacer falta querer hacerlo.

Un premio para Léelo Fácil

Los participantes del proyecto Léelo Fácil junto con el presidente del CERMI

Los que nos seguís habitualmente conocéis Léelo Fácil. Este proyecto, del que hemos hablado en anteriores ocasiones, une la lectura fácil y la tecnología para conseguir unas adaptaciones literarias enriquecidas con recursos digitales, como música e imágenes. Libros clásicos y contemporáneos están tanto en forma de aplicaciones (Léelo Fácil Ocio y Léelo Fácil Educación) como en web. De este modo, se creará de forma progresiva una biblioteca virtual en lectura fácil.

En 2015, el proyecto ha sido merecedor del Premio CERMI en la categoría de Acción Cultural Inclusiva. Según el CERMI, este proyecto obtiene el premio por “promover el enfoque inclusivo y de accesibilidad universal aplicados al ocio y la cultura, potenciando el uso de la lectura fácil como elemento diferenciador. Además, el proyecto contribuye a la creación de empleo entre personas con discapacidad y es fuente para la toma de conciencia y visibilidad del sector social como emprendedor económico”. Ayer, su presidente, Luis Cayo Pérez, entregó el premio en la sede de Plena Inclusión. El proyecto tiene varios argumentos para ser premiado:

  • La puesta a disposición del público de literatura clásica y contemporánea. Esta última es poco habitual todavía.
  • La selección de las obras se hace mediante votación abierta entre un grupo de obras propuestas.
  • El soporte digital que facilita la difusión gratuita y el enriquecimiento de los contenidos.
  • La participación muy activa de personas con discapacidad intelectual en el proceso.
  • La participación de diversas entidades vinculadas a la lectura fácil. Este es un gran mérito de Plena Inclusión España, que ha congregado a entidades diferentes (entre ellas, dilofácil) a aportar su conocimiento para el buen fin del proyecto.

Léelo Fácil continuará este año. Todavía estamos organizando las acciones que tenemos previstas, pero pronto podréis disfrutarlas y participar en ellas.

Seminario sobre lectura fácil en Chile

Cartel del seminario de lectura fácil en Chile

Existen diversas actividades en torno a la lectura fácil, con una carácter divulgativo, como el Encuentro Nacional de Buenas Prácticas en Lectura Fácil. Sin embargo, se echaba de menos un evento con una aproximación más científica. Ya avanzamos hace unas semanas la publicación de “Lectura para todos. El aporte de la fácil lectura como vía para la equiparación de oportunidades“. En esta ocasión, el profesor chileno Aldo Ocampo ha organizado una nueva edición del Seminario Permanente de Lectura Fácil y Educación Inclusiva, en el que ha participado dilofácil con una ponencia titulada “La evaluación de textos de lectura fácil con lectores con dificultades de comprensión”.

El seminario ha contado con una importantísima presencia de investigadores y profesores españoles e iberoamericanos que han abordado la lectura fácil con diferentes focos: el aprendizaje del español, la experiencia lectora, la interculturalidad o la mediación lingüística. De nuevo, Ocampo, a través del Centro de Estudios Latinoamericanos de Educación Inclusiva (CELEI), ha vuelto a poner la lectura fácil en el centro de los estudios lingüísticos inclusivos.

Poco a poco, nuestro ámbito empieza a recoger un corpus científico que consolide la lectura fácil como una solución que, más allá de lo práctico, tiene una base teórica importante. La cuestión es que exista esa preocupación en los círculos académicos para que se ponga en relación lectura fácil con otras cuestiones, como las que han sido foco del seminario u otras diferentes. En España, el profesor Elías Vived ya publicó un libro titulado “Lectura fácil y comprensión lectora en personas con discapacidad intelectual”. También Alberto Anula hizo interesantes aportaciones en la introducción a su adaptación de “Don Quijote de la Mancha”. Además, la Asociación Española de Comprensión Lectora (AECL) también está desarrollando un importante papel en este sentido, como quedó demostrado en este seminario, en el su presidenta, Elena Jiménez, explicaba la relación entre compentencia y comprensión lectora.

Estamos en un momento importante: la lectura fácil empieza a tener una cierta relevancia en el ámbito de la lengua española. Ahora hay que conseguir que estos avances se consoliden y, poco a poco, se estructure un corpus científico que sea la base de proyectos para que la lectura fácil proponga soluciones cada vez más eficaces a favor de las personas con dificultades de comprensión lectora. Es el momento en que la práctica de los adaptadores y los estudios teóricos empiecen a darse de la mano.