Aplicaciones prácticas de la lectura fácil

Mano con un bolígrafo firma un documento

Pensar en lectura fácil parece que sigue siendo una cuestión para grupos limitados de personas, sean con discapacidad intelectual, mayores con capacidades mentales mermadas, extranjeros con escaso dominio del español o personas con escasa alfabetización. Sin embargo, pensemos por un momento el tiempo que perdemos en comprender algunas cosas, como las instrucciones para utilizar un electrodoméstico, comprender el interés de sus funcionalidades, por no hablar de los contratos de proveedores, como telefonía, aseguradoras o incluso obtener la información necesaria sobre el tratamiento de enfermedades comunes.

Reflexionen sobre el tiempo que pierden en leerlo y reflexionen sobre los disgustos que supone haber renunciado a leerlo porque era complejo. La lectura fácil sería el apoyo necesario para simplificar el lenguaje farragoso, hacer accesible la información relevante y permitir que cualquier persona entienda lo que lee, como derecho inherente al ser humano.

Un ejemplo práctico se ha puesto en marcha con la Fundación San Juan del Castillo, para la que hemos elaborado el contrato marco de alquiler de su programa de intermediación entre propietarios y familias inmigrantes.

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