El trabajo previo de la lectura fácil

Pagina manuscrita con correcciones y una pluma encima

La adaptación de un texto a lectura fácil no es, ni mucho menos, un trabajo sencillo. Tampoco es un trabajo automático. Por el contrario, requiere de reflexión y de un tiempo previo en el que estudiar detenidamente el texto. De este modo, la adaptación tendrá éxito. Si se plantea como un ejercicio mecánico en el que se busca una fórmula para acortar frases de un texto original, no hay lectura fácil, sino un puro pastiche.

Antes de adaptar, hay un proceso que requiere una familiarización con el texto. Conocer su origen, su autor, su época o el público al que se dirige, sobre todo en los textos literarios, nos permitirá obtener una explicación del contenido: ¿por qué utiliza determinado vocabulario? ¿Por qué elige determinadas estructuras? ¿Por qué organiza el texto de una determinada manera? Determinar estos detalles importantes serán una ayuda fundamental para conseguir que la adaptación pueda mantener el tono original, puesto que, como hay que recordar, la lectura fácil debe conseguir mantener el contenido y el espíritu original del autor y la obra.

Posteriormente, hay que detenerse en las ideas principales, los temas y subtemas, las tramas y los personajes (si son textos literarios). Un esquema adecuado facilitará el trabajo posterior de recreación. En algunos casos, sobre todo en los textos informativos, habrá que alterar el orden para conseguir el deseado efecto comunicativo. En otros casos, como en la literatura, habrá que seleccionar tramas y personajes, para centrarnos en los fundamentales y eliminar aquéllos que son superfluos o tienen un papel poco relevante.

Después de este análisis, es importante detenerse en la forma del vocabulario, sus campos semánticos, su complejidad y su abstracción. El estudio de estos aspectos nos facilitará tomar decisiones acerca de las palabras que mantener o que sustituir por otros sinónimos más comunes, o plantearse la creación de glosarios específicos.

Por último, antes de empezar la adaptación, también hay que plantearse el acompañamiento gráfico y plantearse el diseño y la maquetación de la publicación. No hay que olvidar que una publicación en lectura fácil no se compone sólo de palabras, sino que es un conjunto de elementos que, unidos, facilitan la comprensión lectora a todas las personas.

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