Accesibilidad a las finanzas contada de forma accesible

Portada de la guía "Finanzas accesibles para todas las personas"

La guía “Finanzas accesibles para todas las personas” ha sido una publicación lanzada el pasado 5 de octubre, día de la Educación Financiera. La Fundación ONCE, promotora de este manual, ha editado la obra también en lectura fácil con la colaboración de dilofácil.

Esta guía detalla las obligaciones y buenas prácticas que deben cumplir los bancos para garantizar la accesibilidad a sus servicios financieros, bien en las oficinas, bien a través de servicios a distancia (teléfono, internet). Una cuestión importante que trata son aspectos relacionados con la necesidad de la educación financiera y la accesibilidad a los textos. También explica algunas cuestiones básicas para la gestión de la accesibilidad y normas de atención a clientes con discapacidad.

Para hacer esta guía en lectura fácil, hemos tenido que afrontar varios retos:

  • La densidad de la información: había muchas ideas expuestas.
  • La abstracción de muchos conceptos: no ya solo dimensiones, sino también textos muy teóricos, como los principios del diseño para todos, por poner un ejemplo.
  • El vocabulario específico: no referido a cuestiones financieras, sino a accesibilidad.

La lectura del original obligaba a reordenar algunas ideas, sobre todo en la parte introductora, así como eliminar cuestiones que aparecían repetidas expresadas de modo diferente. Además de suprimir esa parte inicial para aligerarla, había que exponer de forma clara una teoría muy desconocida para los que no conocen qué significan términos como diseño para todos o cuáles son sus principios elementales. ¿Cómo solucionarlo? La exposición de ejemplos concretos era una de las líneas a seguir.

En la parte más específica de accesibilidad, había que prescindir de las dimensiones, porque ¿qué significa que la puerta debe tener 80 centímetros de ancho? En estos casos, había que explicar los porqués de esas pautas y elaborar frases directas que expresaran la finalidad de la misma sin entrar en medidas.

Por último, el vocabulario específico se limitó y se expresó de formas alternativas. Solo aquellas palabras imprescindibles se mantuvieron, acompañadas de las correspondientes definiciones. Ante la densidad de información, no podíamos caer en el error de convertir los márgenes de la obra en un diccionario que habría saturado al lector.

Lectura fácil es aplicar unas pautas y una metodología, pero significa también aplicar unos criterios de ordenación de la información y tomar unas decisiones a la hora de adaptar los textos. Muchas veces no son sencillas, muchas veces pueden no ser las mejores. Solo el lector nos da la verdadera referencia: su comprensión es nuestro éxito.

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