Lectura fácil en Gran Bretaña

Ilustración de lectura fácil en inglés

La lectura fácil cuenta con un importante desarrollo en Gran Bretaña. Se pueden distinguir iniciativas en el ámbito de las ONG, del Estado y de las empresas. En el caso de las ONG, existen varias iniciativas que aplican la lectura fácil y cuentan con algunos manuales orientativos. Una de ellas es Change People, una organización que trabaja con personas con discapacidad intelectual y que cuenta con una base de recursos gratuitos. También tiene un conjunto de publicaciones a la venta. Destaca la personalidad de sus ilustraciones.

Otra organización del mismo ámbito es Mencap. Esta asociación cuenta con una base de publicaciones bastante amplia en la que se puede encontrar diversos documentos en lectura fácil. Uno de ellos, por ejemplo, explica el proceso legislativo en Gran Bretaña, con el fin de acercar las instituciones y su funcionamiento a todas las personas.

La última ONG que citaremos es United Response. Una de sus apuestas más recientes y destacadas es la publicación de un newsletter bimestral en lectura fácil en la que combina texto e ilustraciones de una forma muy organizada.

Desde el Gobierno, también existe una sensibilidad hacia la facilitación de textos. En 2010, el Ministerio de Sanidad actualizó un manual orientado a los funcionarios que tenían que redactar textos sencillos para personas con discapacidad intelectual. Más recientemente, ha lanzado también una guía para dar a conocer los derechos de las personas cuando son detenidas por la policía.

Por su parte, desde la iniciativa privada, el concepto se orienta más al denominado “plain English”, aunque en el fondo se sustenta sobre el mismo fondo: redactar de un modo que facilite la comprensión textual a personas con dificultades en esta competencia. Plain Language Campaign o Plain Language Commission son algunas de las empresas que se dedican a este ámbito. En el caso de Plain Language Commission, está además vinculada a Clarity.

Clarity, un ejemplo de lenguaje jurídico claro

Logo de Clarity

Clarity es una asociación internacional que promueve la lectura fácil en el campo jurídico. De hecho, es una organización promovida por abogados sensibles a la necesidad de que los textos legales sean más sencillos. De este modo, se muestra que una facilitación del lenguaje es posible en este ámbito sin perder información o matices que puedan dejar dudas o crear conflictos de interpretación. Precisamente, el lenguaje sencillo pretende reducir la incertidumbre comunicativa y eliminar las dudas de interpretación.

Clarity publica una revista con artículos de investigación y comentarios sobre temas relacionados con la lectura fácil, el lenguaje sencillo y los textos accesibles desde 1983. En su página web se pueden descargar de forma gratuita todos los ejemplares salvo los de los dos últimos años, sólo disponibles para los socios. Aunque de origen anglosajón y con materiales disponibles de países de habla inglesa, cuenta con representantes en 25 países de todo el mundo.

Uno de los proyectos a los que está vinculado es ICClear, que pretende crear un curso de posgrado universitario en comunicación sencilla desde un punto de vista interdisciplinar. El proyecto concluye a finales de este año. Lo interesante es que el planteamiento es global, puesto que no sólo está centrado en el texto, sino también plantea la necesidad de incluir aspectos de diseño y usabilidad. En definitiva, existe una sensibilización progresiva hacia una comunicación más sencilla y una información más clara dentro de un mundo saturado de textos, datos y noticias.

Experiencias de lectura fácil en Europa

Imagen del semanario Klar Tale de Noruega

La lectura fácil ha tenido un importante desarrollo en Europa dentro de algunos países concretos, sobre todo en el norte. Ya vimos en un post anterior el caso de Suecia. Sus vecinos Noruega y Finlandia también se han constituido como un referente en este ámbito.

El Noruega, la iniciativa se denomina “Leser søker bok” (Lector busca libro). Detrás de este nombre hay una alianza de 20 organizaciones, que incluyen editoriales y asociaciones de personas con discapacidad. Surgió en 2003 y desde entonces ha publicado más de 60 libros. Además, tienen un cuerpo de unos 500 promotores de lectura. En paralelo, se publica un semanario, titulado “Klar Tale” (Voz clara), dependiente de la NTB, la principal agencia de noticias del país.

En cuanto a Finlandia, existen dos centros vinculados a las dos lenguas cooficiales (finés y sueco). En ambos casos, están vinculados a organizaciones de personas con discapacidad intelectual. Al igual que sus vecinos escandinavos, publican libros, semanarios y folletos con información de interés ciudadano en lectura fácil.

En Centroeuropa también existen interesantes experiencias dentro de los países de habla alemana. Es el caso de la empresa austriaca Atempo, que ha desarrollado la iniciativa Capito, presente en Austria y Alemania, mediante un modelo de franquicia para ofrecer información con un logo propio de “leicht lesen”, como se denomina en alemán a la lectura fácil. Por otra parte, la organización alemana Lebenshilfe trabaja la “leichte sprache” (otro modo de denominar a la lectura fácil) y han adaptado su página web a esta forma de redacción para llegar a sus asociados. También tienen publicaciones llamativas adaptadas, como una sobre las reglas del fútbol.

Estos son sólo algunos ejemplos de iniciativas en torno a la lectura fácil que muestran que existe una demanda, existe un interés y que no estamos solos en esta lucha por unos textos comprensibles para todas las personas.

El origen de la lectura fácil

Convocatoria de acto del Centro de Lectura Fácil de Suecia

Suecia fue la cuna de la lectura fácil. El país escandinavo creó en 1968 una comisión de trabajo en la Agencia de Educación editó el primer libro en lectura fácil, dentro de un proyecto que tenía carácter experimental. Posteriormente, en 1976 se creó un grupo de trabajo en el Ministerio de Justicia. Su misión era conseguir textos legales más sencillos y claros. Ambas líneas de trabajo han crecido y se han consolidado.

Por una parte, la línea iniciada en educación evolucionó con la creación de un periódico en 1984, titulado “8 Sidor” (8 páginas). Desde 1987 se publicó de forma permanente en papel, hasta que dio el salto a Internet. Cuenta con 12.000 suscriptores. En 1987 la Fundación Lectura Fácil asumió la publicación del semanario y de los libros en lectura fácil. Unos años después, en 1991, se creó la editorial LL-förlaget. Actualmente, esta editorial publica unos 30 títulos anuales tanto literarios como técnicos. De igual modo, también hay adaptaciones y obras originales en lectura fácil. La editorial publica libros con diferentes niveles de dificultad. En las bibliotecas suecas existe ya una colección de unos 700 títulos redactados en esta técnica.

Una labor importante de la Fundación, denominada hoy Centro de Lectura Fácil (Centrum För Lättläst), es la promoción lectora a través de grupos de lectura fácil en bibliotecas y otros espacios en los que reunir a personas con dificultades de comprensión lectora. Cerca de 4.000 personas están impicadas en esta labor. La Fundación es tan relevante en la vida sueca, que el Gobierno es el encargado de aprobar sus estatutos y la junta directiva, compuesta por periodistas, políticos, profesionales de la cultura y el márketing y organizaciones de personas con discapacidad.

Por su parte, la comisión del Ministerio de Justicia tiene un papel fundamental en la revisión de cualquier norma emanada del Parlamento o del Gobierno. Este grupo de 10 personas tiene que dar el visto bueno antes de que se envíe la norma a imprimir. En la actualidad, este trabajo está coordinado por el Consejo de la Lengua de Suecia, que cuenta con una oficina de lenguaje llano. Por último, cabe cita que Suecia cuenta con un programa de formación de dos años y medio en la Universidad de Estocolmo para consultores lingüísticos, para capacitar a los interesados en la redacción de lectura fácil.

La lectura fácil en Latinoamérica

Imagen con un mosaico de todas las banderas latinoamericanas

Latinoamérica también apuesta progresivamente por la lectura fácil. Las iniciativas surgidas se definen tanto como “lectura fácil” como “lenguaje ciudadano”, diferenciación que desde dilofácil planteamos como artificial, ya  que el denominado “lenguaje ciudadano” no deja de ser sino un nivel más avanzado de lectura fácil y que tienden a aplicar en textos legales y administrativos. México, El Salvador, Colombia, Uruguay y Chile son algunos países que ya han introducido estas técnicas y han realizado algunas publicaciones.

México: la iniciativa ha partido desde el Estado. El “Manual de lenguaje ciudadano” está orientado a la Administración Federal y da pautas y recomendaciones a los funcionarios para redactar textos. Este manual, elaborado en 2004, cuenta con una nueva versión de 2007.

El Salvador: la Comisión de Lectura Fácil El Salvador promueve proyectos de adaptación a lectura fácil y clubes de lectura fácil en bibliotecas. Parte de la Asociación de Bibliotecarios del país (ABES). Recientemente, se publicó la adaptación de la Ley de Acceso a la Información Pública (LAIP). Con anterioridad, en los cursos de accesibilidad de la Universidad Centroamericana en 2011 y 2013 en los que participó dilofácil, en colaboración con Creaccesible, se impartieron clases introductorias sobre esta materia.

Colombia: la iniciativa de lenguaje ciudadano parte de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) y del Departamento Administrativo de la Función Pública (DAFP). Se han impartido cursos y se ha publicado un manual de referencia para el funcionariado.

Uruguay: el programa de lenguaje ciudadano parte de la Dirección Nacional de Impresiones y Publicaciones Oficiales (IMPO). El programa se centra en la adaptación a un lenguaje más próximo de las leyes. El número de publicaciones realizadas en el último año es bastante abundante.

Chile: se articula en torno a Lectura Fácil Chile, ligada a Fundación Down 21 Chile. Su actividad con personas con discapacidad intelectual está vinculada a la literatura y desde 2012 trabaja con el Ministerio de Educación del país para incorporar esta metodología en el sistema educativo.

Poco a poco, las iniciativas en torno a la facilitación lectora, llámese lectura fácil o lenguaje ciudadano, más centrado en la literatura o en los textos administrativos, va tomando forma y reivindicando la necesidad de que todas las personas, con independencia de sus capacidades, puedan entender cualquier tipo de textos, por la importancia que tiene la lectura para el ejercicio de otros derechos, como el acceso a la información, la participación, la cultura, la educación y la autodeterminación.