Adaptar literatura a lectura fácil

Don Quijote ante un molino

La lectura fácil, como técnica que ayuda a personas con dificultades de comprensión lectora, es una herramienta útil para acercar la literatura a un grupo amplio de personas con reticencias a leer. Uno de los trabajos fundamentales de las organizaciones que han trabajado la lectura fácil ha sido esta aproximación a la literatura. Este trabajo está lejos de ser sencillo y, por el contrario, es bastante arduo.

¿Cómo se afronta un proyecto de adaptación literaria? En primer lugar, debemos considerar si la obra se va a redactar de forma original en lectura fácil o si partimos de un texto existente para ser adaptado. En este segundo caso, habrá que ver los derechos de autor. Hay autores actuales que facilitan más estas cuestiones que otros. Si se plantea una adaptación, el trabajo del adaptador se centrará en conseguir recrear la obra original, tanto en su contenido como en su espíritu. Un lector de la adaptación deberá obtener las mismas sensaciones que un lector del original: terror, intriga, risa… sin perder los aspectos fundamentales que configuran la trama de la obra. El lector debe percibir al autor original, no la mano del adaptador.

En el caso de las obras originales, deberá tenerse en cuenta que la obra tenga un ritmo propio, despierte el interés del lector y le permita disfrutar de la actividad lectora sin sentir que se le está ofreciendo una obra menor. Muy al contrario, una obra en lectura fácil no es una obra de segunda categoría. Su importante es extremada, ya que puede ser el puente para despertar el gusto por la lectura y animar a esa persona a seguir leyendo. En algunos casos, debido a sus circunstancias, esa persona sólo podrá leer textos en lectura fácil. En otros, será el paso inicial para consolidar esa capacidad y, posteriormente, leer libros sin adaptar.

El reto es grande, pero no imposible. Ya existen muchos ejemplos en diversos idiomas. Un proyecto en curso es “Léelo fácil“, de Confederación Feaps y Cooperativa Altavoz, en el que colabora dilofácil. Sin duda, es un ejemplo de este trabajo en favor de la difusión literaria entre el público con discapacidad intelectual que verá la luz en los próximos meses y será una referencia en la adaptación de literatura para colectivos con necesidades lectoras.

El trabajo previo de la lectura fácil

Pagina manuscrita con correcciones y una pluma encima

La adaptación de un texto a lectura fácil no es, ni mucho menos, un trabajo sencillo. Tampoco es un trabajo automático. Por el contrario, requiere de reflexión y de un tiempo previo en el que estudiar detenidamente el texto. De este modo, la adaptación tendrá éxito. Si se plantea como un ejercicio mecánico en el que se busca una fórmula para acortar frases de un texto original, no hay lectura fácil, sino un puro pastiche.

Antes de adaptar, hay un proceso que requiere una familiarización con el texto. Conocer su origen, su autor, su época o el público al que se dirige, sobre todo en los textos literarios, nos permitirá obtener una explicación del contenido: ¿por qué utiliza determinado vocabulario? ¿Por qué elige determinadas estructuras? ¿Por qué organiza el texto de una determinada manera? Determinar estos detalles importantes serán una ayuda fundamental para conseguir que la adaptación pueda mantener el tono original, puesto que, como hay que recordar, la lectura fácil debe conseguir mantener el contenido y el espíritu original del autor y la obra.

Posteriormente, hay que detenerse en las ideas principales, los temas y subtemas, las tramas y los personajes (si son textos literarios). Un esquema adecuado facilitará el trabajo posterior de recreación. En algunos casos, sobre todo en los textos informativos, habrá que alterar el orden para conseguir el deseado efecto comunicativo. En otros casos, como en la literatura, habrá que seleccionar tramas y personajes, para centrarnos en los fundamentales y eliminar aquéllos que son superfluos o tienen un papel poco relevante.

Después de este análisis, es importante detenerse en la forma del vocabulario, sus campos semánticos, su complejidad y su abstracción. El estudio de estos aspectos nos facilitará tomar decisiones acerca de las palabras que mantener o que sustituir por otros sinónimos más comunes, o plantearse la creación de glosarios específicos.

Por último, antes de empezar la adaptación, también hay que plantearse el acompañamiento gráfico y plantearse el diseño y la maquetación de la publicación. No hay que olvidar que una publicación en lectura fácil no se compone sólo de palabras, sino que es un conjunto de elementos que, unidos, facilitan la comprensión lectora a todas las personas.

Adaptamos la web del CERMI a lectura fácil

Logotipo del CERMI

El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) ha confiado en dilofácil en colaboración con Creaccesible para adaptar parte de los contenidos de la web www.cermi.es a lectura fácil. De este modo, el CERMI se ha posicionado como una organización que integra en su web diversos modos de comunicación, puesto que también existen vídeos en lengua de signos. Los textos en lectura fácil están señalados por el logotipo internacional.

Por su parte, dilofácil ha demostrado que ofrece soluciones en la adaptación de textos para todas las personas. Los textos publicados han sido validados por personas con discapacidad intelectual. Creemos que las soluciones de diseño para todos deben estar orientadas a los usuarios y partir desde ellos mismos. Por eso, la validación es una parte fundamental de nuestro proceso de trabajo para elaborar textos en lectura fácil. Además, cuenta con una investigación sobre la materia, que se lanzará después de las fiestas navideñas, como refuerzo de la apuesta que la empresa hace por esta línea de trabajo.

La lectura fácil es una técnica de redacción y publicación que facilita la comprensión de textos a personas con dificultades cognitivas. Los públicos más beneficiados son las personas con discapacidad intelectual, las personas mayores con merma cognitiva, las personas con escasa formación y los extranjeros no hispanohablantes con bajo conocimiento del idioma. Sin embargo, esta técnica también se demuestra interesante para cualquier persona, puesto que los textos eliminan los contenidos superfluos y comunican las ideas de forma más directa.