Fichas de accesibilidad a museos (y III)

El acceso a la cultura ha sido problemático para las personas con discapacidad intelectual. Realmente, la discapacidad intelectual tenía que enfrentarse a una doble problemática: su consideración de discapacidad, con los prejuicios que acarrea, y su vinculación a factores cognitivos y mentales, que ha lastrado a estas personas a que se las trate como niños cuando eran adultos.

La propuesta de evaluación de museos que ha realizado la Asociación de Museos de Berlín incluye un estudio sobre la accesibilidad de las exposiciones para este grupo de personas. Se pone el acento en dos cuestiones: el wayfinding y la lectura fácil. Se trata de conseguir una orientación intuitiva para cualquier persona sin renunciar a la creatividad y de informar sobre los contenidos expositivos de forma sencilla sin renunciar a detalles o a un lenguaje adulto.

Esta ficha supone un gran avance, por tanto que visibiliza tanto para los evaluadores como para los organizadores un grupo de personas amplio. No estamos hablando sólo de personas con discapacidad intelectual, sino también de extranjeros con un escaso dominio del idioma, personas mayores que tienen mermada su capacidad de asimilar conceptos y conocimiento, o personas que tienen una escasa alfabetización. Hacer accesible la cultura pasa por facilitar a todas las personas su comprensión y su disfrute.

Descarga la ficha de accesibilidad para discapacidad intelectual para completar la colección elaborada en Berlín.

Fichas de accesibilidad a museos (II)

Las cuestiones relacionadas con la accesibilidad física han sido, hasta ahora, las que han generado más acciones para eliminar barreras. El acceso a los espacios era la prioridad, primero, por la visibilidad de las barreras y las personas en silla de ruedas y, segundo, porque eran las acciones más fáciles de intuir (una rampa, un pasamanos, un ascensor), aunque no se resolvieran adecuadamente.

El siguiente salto tiene que ver con la accesibilidad en la comunicación. En este caso, hay una falta relativa de especialistas y una falta de intención de invertir y adquirir estos productos. Por ejemplo, hablar de accesibilidad a museos implica, fundamentalmente, que el visitante pueda disfrutar del conocimiento y comprensión de las obras expuestas. En este sentido, las respuestas pueden ser a través de la tecnología (llámense audioguías o planos hápticos) y a través de la contratación de personal para visitas guiadas.

Las fichas elaboradas por la Asociación de Museos de Berlín se centran en la discapacidad visual y en la discapacidad auditiva. El peso fundamental de la evaluación está en la valoración de los recursos para facilitar el acceso a los contenidos expositivos, que se hace de forma bastante exhaustiva.

Descarga la ficha de accesibilidad visual y la ficha de accesibilidad auditiva a museos.

Fichas de accesibilidad a museos (I)

El acceso a la cultura es un derecho universal. Este derecho está refrendado en la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad. Sin embargo, es un hecho que los museos y otros espacios culturales no están pensados para todos, en la inmensa mayoría de las ocasiones.

Desde el punto de vista técnico, iniciativas como las Guías de Recursos Turísticos Accesibles (entre ellos, los museos) de la organización no gubernamental Predif han tenido un importante impacto, ya que han elaborado diagnósticos de accesibilidad muy exhaustivos a través de unas fichas detalladas. Estas guías han permitido dar información concreta a los usuarios y han hecho visible los museos La limitación que hay en España es la falta de un sistema que permita obligar a los museos a que sus instalaciones y exposiciones estén pensadas para todos.

En Alemania se ha dado un importante paso en este sentido. La Asociación de Museos de Berlín, junto con el Gobierno de la ciudad, han elaborado unas fichas para evaluar la accesibilidad de las exposiciones. Son cuatro fichas, una por cada tipo de discapacidad, que deben ir firmadas por un perito que audita los museos y ratifica que cumplen con los criterios de accesibilidad exigidos. Por otra parte, el organizador debe firmar un compromiso de responsabilidad. El incumplimiento deriva en sanciones.

La aplicación está todavía en un estadio inicial, pero supone un paso muy importante por dos motivos: se organiza un sistema de peritaje formalizado para valorar la accesibilidad y se establece un sistema de sanciones por incumplimiento. De este modo, se da un salto: del voluntarismo de los organizadores en que los derechos de las personas con discapacidad sean una realidad a la obligación gracias a un sistema de vigilancia efectivo.

Se puede descargar la introducción que aporta más datos sobre la creación de las fichas y las fichas de evaluación vinculadas a la movilidad. dilofácil ha traducido estas fichas con la colaboración de Creaccesible gracias al acuerdo con la Asociación de Museos de Berlín (Landesverband der Museen zu Berlin e.V.).