Lectura fácil y acceso a la justicia

Imagen de la diosa de la justicia

La jornada “Discapacidad intelectual y accesibilidad a la justicia”, celebrada ayer en Madrid y organizada por FEAPS y la Asociación Española de Fundaciones Tutelares, subrayó que la lectura fácil es una herramienta fundamental para garantizar este derecho a las personas con discapacidad intelectual. La accesibilidad a la justicia no debe entenderse solo como la eliminación de barreras arquitectónicas de los juzgados y tribunales, sino que debe ir acompañada de medidas para lo fundamental: permitir que todas las personas puedan participar en un proceso judicial y lo hagan en igualdad de condiciones, teniendo información comprensible, formularios comprensibles y sentencias adaptadas.

En 2011 se presentó un informe para la modernización del lenguaje jurídico en España. Además, ya existen ejemplos que hemos mencionado en este blog sobre adaptaciones de sentencias a lenguaje fácil para casos (en México y Argentina) en los que una parte era una persona con discapacidad intelectual. También se puede citar el artículo 17 de la Constitución, que indica que la persona debe ser informada de forma comprensible de las causas de su detención. Como se reconoció en las jornadas, es difícil convencer a los estamentos judiciales para que hagan ese cambio. Sin embargo, después de la ratificación de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, esos pasos deben acelerarse, porque si no, se están limitando las garantías de los procesos judiciales. De hecho, una sentencia del Tribunal Constitucional ha amparado a una persona y obliga a la repetición del juicio, precisamente, porque no tenía capacidad de comprensión lectora para entender las razones para ser acusado y las posibles consecuencias de incomparecer en el juicio. La comprensión de los contenidos es fundamental como derecho y la lectura fácil es un instrumento necesario.

La asesora jurídica de Feaps, Inés de Araoz, señaló en su presentación varias opciones de adaptación a lectura fácil: comunicaciones de juzgados, lectura de derechos del acusado, información sobre la acusación o la demanda, formularios de denuncia o facilitar por escrito información de forma anticipada sobre el juicio. La lista, seguramente, podría ser mucho más amplia. Por su parte, el fiscal Carlos Ganzenmüller, especialista en derechos de personas con discapacidad, señaló que la redacción directa de una sentencia en lectura fácil es compleja por las características de este documento, pero sí es viable una adaptación posterior de la misma para la comprensión por las partes implicadas.

Un paso en esta línea es la publicación de la obra “La capacidad jurídica y la tutela“, adaptada y validada con lectores por Cooperativa Altavoz y promovida por la Asociación Española de Fundaciones Tutelares. Esta obra explica una cuestión muy relevante para la titularidad y el ejercicio de los derechos por parte de las personas con discapacidad y su adaptación a lectura fácil era absolutamente necesaria.

Clarity, un ejemplo de lenguaje jurídico claro

Logo de Clarity

Clarity es una asociación internacional que promueve la lectura fácil en el campo jurídico. De hecho, es una organización promovida por abogados sensibles a la necesidad de que los textos legales sean más sencillos. De este modo, se muestra que una facilitación del lenguaje es posible en este ámbito sin perder información o matices que puedan dejar dudas o crear conflictos de interpretación. Precisamente, el lenguaje sencillo pretende reducir la incertidumbre comunicativa y eliminar las dudas de interpretación.

Clarity publica una revista con artículos de investigación y comentarios sobre temas relacionados con la lectura fácil, el lenguaje sencillo y los textos accesibles desde 1983. En su página web se pueden descargar de forma gratuita todos los ejemplares salvo los de los dos últimos años, sólo disponibles para los socios. Aunque de origen anglosajón y con materiales disponibles de países de habla inglesa, cuenta con representantes en 25 países de todo el mundo.

Uno de los proyectos a los que está vinculado es ICClear, que pretende crear un curso de posgrado universitario en comunicación sencilla desde un punto de vista interdisciplinar. El proyecto concluye a finales de este año. Lo interesante es que el planteamiento es global, puesto que no sólo está centrado en el texto, sino también plantea la necesidad de incluir aspectos de diseño y usabilidad. En definitiva, existe una sensibilización progresiva hacia una comunicación más sencilla y una información más clara dentro de un mundo saturado de textos, datos y noticias.

Lenguaje jurídico y lectura fácil

En la imagen se ve la mano de una persona con toga que agarra una maza para golpearla y dictar sentencia

Los textos legales son un problema para la comprensión lectora, no sólo para personas con dificultades por su condición o circunstancias, sino por cualquier tipo de público. Enfrentarse a la lectura de la normativa, los contratos y los textos administrativos supone un verdadero suplicio para los ciudadanos, cuando es una cuestión de derecho tener la oportunidad de comprender con sencillez unos asuntos que, en muchos casos, son trascendentes para las personas.

Existe ya una legislación que empieza a apoyar esa necesidad de hacer textos fáciles de comprender. En la Convención de Derechos de las Personas con Discapacidad aparece de forma indirecta en el artículo 13, sobre acceso a la justicia. En España, la LIONDAU plantea en su artículo 10.2.c la necesidad de apoyos a la comunicación. Pero, sin duda, la referencia más interesante es el artículo 13 del Real Decreto 366/2007 sobre accesibilidad en las relaciones con la Administración General del Estado. De forma explícita, dice que “los documentos e impresos estarán redactados con un lenguaje simple y directo” y añade que “los documentos básicos de información de uso más habitual deberán contar con versiones simplificadas” para personas con discapacidad y con dificultades de comprensión lectora.

Hace dos años se publicaron los resultados de la Comisión para la Modernización del Lenguaje Jurídico con recomendaciones claras tanto para los profesionales (de estilo de redacción) como para las instituciones (de impulso para consolidar esta forma de redacción). Los resultados está en la web disponibles para su consulta. Es un inicio importante, porque los propios juristas y jueces son conscientes de las dificultades que tienen sus textos para ser comprendidos por los ciudadanos.

La lectura fácil es una herramienta que contribuye a dar solución a este problema de comunicación. Entre los argumentos en contra, destacan los que afirman que los textos deben estar redactados conforme a formulismos recogidos legalmente, pero ¿de qué sirve cumplir con esos formulismos cuando generan barreras de comprensión?