La necesidad de priorizar las adaptaciones de lectura fácil

Gráfico de jerarquía de prioridades que relaciona urgencia e importancia de las cosas

No nos tenemos que engañar: los recursos económicos, humanos y de tiempo son escasos. No se puede afrontar todo a la vez. Es más, podría hasta ser contraproducente. La lectura fácil necesita un impulso para que se extienda y consolide como solución de accesibilidad a los textos, pero ciertamente faltan:

  • Buenos adaptadores: hay que tener cuidado con las adaptaciones voluntaristas de quienes tienen poca o ninguna experiencia, porque van en detrimento del prestigio de la lectura fácil. A veces se encuentran textos catalogados como “lectura fácil” que dejan mucho que desear. La formación es fundamental y el rigor a la hora de trabajar, una premisa básica.
  • Dinero: para financiar las adaptaciones y las pruebas de contraste de los textos adaptados con lectores. Para ello, hay que convencer a todo tipo de entidades, públicas, privadas y del tercer sector, para que destinen fondos a este tipo de publicaciones, igual que dedican a otras acciones a favor de la igualdad de los derechos de las personas.
  • Tiempo: por mucho que nos empeñemos, el día tiene 24 horas y no hay tiempo para más. Además, una buena adaptación necesita una reflexión y una buena prueba de contraste necesita su tiempo, ya que los lectores no son máquinas, son personas. No podemos permitir la producción en cadena de la lectura fácil. Debemos hacer un producto cuidado.

Frente a estas limitaciones, cabe una respuesta, en tanto se consiguen que mejore la disponibilidad de recursos (en forma de más adaptadores cualificados, más fondos y más grupos de lectura para validar los textos): hay que priorizar. La priorización de las adaptaciones será fundamental para que la lectura fácil gane credibilidad y se consolide como una solución que cubre una necesidad para muchas personas.

¿Cuáles serían los textos más inmediatos? Los principales deberían ser:

  • Información ciudadana: textos que tengan que ver con trámites, procedimientos, derechos, normas de uso. En este aspecto, hay que reclamar a las administraciones públicas la aplicación del derecho de accesibilidad consolidado en el Real Decreto Ley 1/2013. En este ámbito, es necesario adaptar los textos que son de uso habitual, que cualquiera pueder tener que utilizar en un ayuntamiento, en un centro sanitario o en otro servicio público.
  • Literatura: ya existen cierto número de publicaciones, pero todavía en un número escaso y difícil de localizar, ya que son pocas las librerías y bibliotecas que los tienen disponibles. Es necesario implicar a más escritores actuales para que escriban en lectura fácil. En Suecia, se publica como un género más. No implica demérito para el escritor ¿o acaso es demérito que tus lectores te entiendan?

La existencia de precedentes en ambos casos permitiría consolidar estas vías. Con el tiempo, cabría hablar de textos contractuales (el totem en el que nadie quiere implicarse), textos relacionados con el trabajo, textos de formación, textos divulgativos, instrucciones de uso, páginas web, comunicación comercial e información periodística, sin que la enumeración suponga una jerarquía o prelación. La aplicación de la lectura fácil en campos que sean de uso habitual será, sin duda, la forma de consolidarse.

¿Cuál es vuestra opinión? ¿Creéis que hay que priorizar otros textos?

Adaptar literatura a lectura fácil

Don Quijote ante un molino

La lectura fácil, como técnica que ayuda a personas con dificultades de comprensión lectora, es una herramienta útil para acercar la literatura a un grupo amplio de personas con reticencias a leer. Uno de los trabajos fundamentales de las organizaciones que han trabajado la lectura fácil ha sido esta aproximación a la literatura. Este trabajo está lejos de ser sencillo y, por el contrario, es bastante arduo.

¿Cómo se afronta un proyecto de adaptación literaria? En primer lugar, debemos considerar si la obra se va a redactar de forma original en lectura fácil o si partimos de un texto existente para ser adaptado. En este segundo caso, habrá que ver los derechos de autor. Hay autores actuales que facilitan más estas cuestiones que otros. Si se plantea una adaptación, el trabajo del adaptador se centrará en conseguir recrear la obra original, tanto en su contenido como en su espíritu. Un lector de la adaptación deberá obtener las mismas sensaciones que un lector del original: terror, intriga, risa… sin perder los aspectos fundamentales que configuran la trama de la obra. El lector debe percibir al autor original, no la mano del adaptador.

En el caso de las obras originales, deberá tenerse en cuenta que la obra tenga un ritmo propio, despierte el interés del lector y le permita disfrutar de la actividad lectora sin sentir que se le está ofreciendo una obra menor. Muy al contrario, una obra en lectura fácil no es una obra de segunda categoría. Su importante es extremada, ya que puede ser el puente para despertar el gusto por la lectura y animar a esa persona a seguir leyendo. En algunos casos, debido a sus circunstancias, esa persona sólo podrá leer textos en lectura fácil. En otros, será el paso inicial para consolidar esa capacidad y, posteriormente, leer libros sin adaptar.

El reto es grande, pero no imposible. Ya existen muchos ejemplos en diversos idiomas. Un proyecto en curso es “Léelo fácil“, de Confederación Feaps y Cooperativa Altavoz, en el que colabora dilofácil. Sin duda, es un ejemplo de este trabajo en favor de la difusión literaria entre el público con discapacidad intelectual que verá la luz en los próximos meses y será una referencia en la adaptación de literatura para colectivos con necesidades lectoras.

Literatura en lectura fácil

Varios libros abiertos sobre una mesa

La lectura fácil, como técnica de redacción inclusiva para personas con dificultades de comprensión lectora, surgió desde las bibliotecas y los bibliotecarios. Fueron ellos los que se plantearon cómo acercar los libros a todas las personas, especialmente la literatura, para que cualquier pudiera disfrutar del placer de la lectura y de imaginar escenarios, historias y personajes. Para ello, nos remontamos a finales de los años sesenta del siglo pasado en Suecia. En este país, hoy se encuentran más de 700 títulos diversos adaptados a lectura fácil. Cada año, la editorial vinculada a la Fundación Lectura Fácil publica unos 30 títulos nuevos.

En España, existen títulos, aunque con cuentagotas. Son pocas las editoriales que han apostado, aunque algunas han consolidado esa línea de forma progresiva. La más prolífica ha sido Almadraba/Castellnou, que lleva ya publicados más de 25 títulos diferentes de clásicos de la literatura en versiones adaptadas en castellano y catalán dentro de la colección “Kalafate”. Otra editorial que ha hecho una apuesta limitada ha sido Everest, con la colección “Fácil de leer”. En ella, han lanzado 8 títulos originales siguiendo las pautas de lectura fácil con el objetivo de alcanzar a un público no sólo con dificultades de comprensión, sino incluso también a los que son poco aficionados a la lectura. También la editorial La mar de fácil también han lanzado títulos originales de autores actuales, aunque sólo en catalán.

La distribución de estas obras todavía es compleja y, aunque existen librerías que venden estos libros, la fórmula que se está encontrando de apoyo a su difusión es a través de las bibliotecas. Existen numerosos clubes de lectura fácil repartidos por toda la geografía española, pricipalmente en Cataluña, pero también en el País Vasco, Castilla y León o Madrid. De este modo, se empieza a crear el hábito lector a públicos que, hasta la fecha, cuando querían tener libros comprensibles, eran desviados a la sección de infantil y juvenil.