¿Qué significa comunicación accesible?

Imagen simbólica de muñecos como personas intentando comunicarse

La comunicación es un proceso complejo que implica el intercambio de mensajes entre un emisor y un receptor mediante un determinado código (letras, símbolos, idioma) a través de un canal (la voz, el papel, una pantalla). Si existe alguna alteración en el proceso, puede ser que la comunicación sea imposible entre ambas partes. Esta es la teoría general, pero si vamos a cuestiones concretas de accesibilidad, ¿de qué estamos hablando?

La diversidad humana obliga a contemplar muchos elementos relacionados con la accesibilidad del canal de comunicación, pero principalmente del contenido. Si podemos utilizar el canal, por ejemplo, un ordenador o una televisión, pero no comprendemos qué se está transmitiendo, no hemos avanzado mucho.

Por este motivo, a la hora de comunicar contenidos, se debe considerar las capacidades del ser humano para fijar las soluciones:

  • La percepción visual está alterada: macrocaracteres, contrastes cromáticos, audiodescripción, audionavegación, narraciones sonoras, braille, altorrelieve.
  • La percepción auditiva está alterada: subtitulado, lengua de signos, bucle de inducción magnética.
  • La comprensión está alterada: traducción del idioma, lectura fácil, lenguajes pictográficos, ilustraciones e iconos.
  • La orientación está alterada: señalización adaptada, soluciones wayfinding.

En esta clasificación se toma en cuenta la accesibilidad del contenido, no del soporte. Por supuesto, si la persona tiene dificultades para el manejo de determinados soportes (pensemos en alteraciones de la movilidad para manejar un ordenador, por ejemplo), debe tenerse en cuenta las soluciones para este tipo de circunstancias.

De todos modos, si se repasa la clasificación anterior, se entiende una cuestión importante: las soluciones de accesibilidad son útiles y benefician a todas las personas. ¿Acaso no es necesario que haya varias formas de transmisión de un mensaje para asegurar que llega? ¿No preferimos todos unos textos con letras más grandes? ¿No utilizamos en las visitas a museos las narraciones sonoras? ¿Acaso el subtitulado no resulta útil para seguir a veces algunas películas? ¿No preferiríamos que los textos se pensaran más incluso con pautas de lectura fácil? ¿No querríamos ir a un sitio nuevo y poder orientarnos sin tensión? Efectivamente, en la comunicación también se impone la necesidad del diseño para todas las personas.

Subtitulado y audiodescripción, apoyos necesarios

Imagen de película subtitulada con pantalla de selección de opciones de subtitulado

El subtitulado y la audiodescripción son dos apoyos necesarios para la comunicación audiovisual, cuando hacemos una consideración desde el diseño para todos. El subtitulado supone una ayuda no sólo para las personas sordas o con discapacidad auditiva, sino también para niños, mayores y personas con bajo dominio del idioma original. Por su parte, la audiodescripción es un sistema concebido para ayudar las personas ciegas o con discapacidad visual a recrear las escenas e imágenes, puesto que también está teniendo importancia su uso no sólo en el cine y la televisión, sino en el teatro.

El subtitulado cuenta con la norma UNE 153010:2012 como pauta general de estandarización como referencia del sector. En la norma se ofrecen las directrices a seguir por los subtituladores con el fin de que haya una homogeneidad en los criterios y las personas usuarias de los subtítulos encuentren siempre las mismas soluciones. Así, se establecen los colores en los subtítulos según la importancia de los personajes, el número de caracteres por línea o el modo de corte de diálogos, entre otras.

No obstante, el reto no está en la parte formal, sino en la necesidad de que los subtítulos consigan su objetivo: ¿realmente las personas tienen tiempo para leer y comprenden todo lo que leen en los subtítulos? Si bien se incide mucho por parte de los usuarios que no quieren menoscabos y censuras, en algunas ocasiones hay proyecciones con narraciones o diálogos muy rápidos y con palabras muy complejas que impiden el disfrute real, no sólo a los que leen los subtítulos. Por este motivo, la lectura fácil podría constituirse en un apoyo para fomentar una mejora en los resultados de comprensión de los subtítulos.

Por su parte, la audiodescripción tiene su desarrollo técnico en la norma UNE 153020:2005, con los mismos objetivos que la norma de subtitulado: estandarización de criterios y pautas. La gran dificultad de los audiodescriptores está en el análisis del guión para introducir sus descripciones entre los silencios de la narración o los diálogos. El uso de la pautas de lectura fácil puede contribuir también a mejorar los resultados.

En la actualidad, el Centro Español de Subtitulado y Audiodescripción (Cesya), vinculado al Real Patronato sobre Discapacidad, es la referencia en este ámbito. Por su parte, han nacido empresas, como Aptent Be Accessible!, que tienen este objetivo de difusión del subtitulado y la audiodescripción, con un fondo social importante, al contar en su plantilla con personas con discapacidad, y están difundiendo su uso en obras de teatro. Además, en el ámbito cultural, el subtitulado y la audiodescripción tienen una presencia importante en la herramienta desarrollada por la empresa GVAM.